
ALDO MAREATEGUI:
Ya se me venía cayendo Castañeda. Esta excesiva incapacidad para tener El Metropolitano a tiempo (¡como si se estuviera construyendo una central nuclear y no un silvestre corredor para buses! Nos ha martirizado en exceso con el tráfico... Miren cómo el Tren Eléctrico, obra muchísimo más compleja, está avanzando como una bala), la inflación de gastos en su puesta en marcha (¡entiendo que las cosas suban hasta un tercio más, pero no el doble!), el daño hecho innecesariamente a Barranco (partido en dos y "combizada" la avenida Pedro de Osma), ese chanchullo tan extraño de Comunicore (una empresa de pipiripá llena de allegados compra una deuda barata y el municipio la paga a su precio, sin intentar rebajar nada. Y al toque, cuando antes la dilataban...), eso de recoger las sobras (¡y de qué platos vienen!) de las demás bancadas, lo de que el audaz oportunista, medio tartamudo y limitado de Mekler ahora resulte su vocero, etc... son cosas que generan decepción frente a una opción centrista que generaba simpatías -a pesar de que Castañeda no tiene mucho de liberal- y que aparecía como la más potable de la actual baraja electoral presidencial.
Pero si algo tengo más claro aún que esas verrugas es la memoria política. Si alguien le ha hecho daño a mi país, ésa es la izquierda, desde el dictador Velasco, que destruyó su economía e instauró un modelo que nos atrasó casi un cuarto de siglo (1968-1992), hasta su variante armada Sendero y el MRTA, que nos cubrieron de sangre y dolor; pasando por el SUTEP, que deshizo la educación pública; el bloque electoral IU, que contaminó de demagogia ramplona la vida política por años y que impedía tomar a la inflación y al terrorismo por las astas; esa CGTP que fue la mejor aliada de la informalidad; esos comechados lacayos velasquistas de la dictadura (periodistas, intelectuales, artistas, etc.), que ahora tienen el cuajo de pontificar de democracia; y todos estos caviares que reabrieron heridas y polarizaron innecesariamente al país con la CVR para seguir con sus mamaderas de las ONG. Con la izquierda ni a misa. Es absolutamente nefasta, una lepra.
Como Fellini, "Amarcord", yo sí me acuerdo.
No tengo nada personal contra Enrique Bernales. Es muy amable en el trato, pero acarrea una mochila demasiado pesada como para perdonársela.
No, esos pasivos tremendos para mí no se borran con el tiempo así nomás. No sólo fue un terco defensor de la dictadura velasquista desde el PSR, sino que desde el Senado fue un adalid de la estatización de la banca a fines de los 80, estúpida medida prepotente que hubiera significado la profundización del nocivo estatismo en nuestro país. Hasta bien entrados los 90 fue un rojazo.
Y tampoco tengo ninguna confianza en que ha cambiado. ¡Si estuvo metido de pico y patas en la CVR y frecuenta las ONG! Es un conocido ícono caviar. Eso de que Castañeda le haya encargado hacerle su lista parlamentaria y redactar la ideología de Solidaridad va a significar la entrada de todo el caviaraje y los rosados a una masa amorfa -porque Solidaridad no es más que eso- con el previsible resultado de que ya sabemos quiénes van a mandar allí. No, nada de caballos de Troya con tan feo pasado.
Dice mucho de Castañeda que sea tan ingenuo y no se busque caras frescas en lugar de veteranos caviares que sólo generan resistencias y lo alejan del centro. Aquí gana quien captura el centro, como Belaunde entre Haya y Odría (1963), Belaunde entre Bedoya y Villanueva (1980), Alan entre Barrantes y Bedoya (1985), Fujimori entre Vargas Llosa y el APRA/izquierdismo (1990; la reelección de 1995 fue atípica), Toledo entre García y Lourdes (2001) y Alan entre Lourdes y Humala.
Castañeda ya estaba posicionado entre Keiko y Humala, sólo competía con el gastado Toledo y su repelente Eliane. ¿Para qué meterse con caviares velasquistas.
Cortesia: del Diario el Correo


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